La solución del arquitecto: Dibujar una línea el doble de larga al lado.
La primera línea no ha cambiado ni un milímetro, pero al cambiar su marco de referencia, ahora parece diminuta.
En el aula ocurre lo mismo: no puedes borrar los imprevistos ni la burocracia, pero puedes hacerlos pequeños poniendo al lado algo mucho más grande: tu calma, una risa con los compañeros y una buena pausa.